•
Si los jóvenes están en silencio o atascados, haga preguntas de seguimiento o comparta un ejemplo breve de su propia vida.
•
Si una respuesta parece alejada del tema, guíe la conversación amablemente haciendo preguntas aclaratorias que los lleven de vuelta al pasaje bíblico o al punto principal.
•
No se apresure a llenar el silencio, a veces los jóvenes sólo necesitan un momento para pensar.
Mencione:
Cuando ves a alguien pasando por un momento difícil, es fácil pensar que no tienes nada que ofrecer. Puedes pensar: "No soy lo suficientemente sabio, fuerte o espiritual…" Pero si has confiado en Jesús, el Espíritu Santo vive en ti, lo cual significa que tienes más para ofrecer de lo que crees.
Veamos cómo respondió Pedro ante alguien en gran necesidad y lo que eso nos enseña.
3
Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le dieran limosna.
4
Y Pedro, fijando en él los ojos, juntamente con Juan, dijo: Míranos.
5
Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos alguna cosa.
6
Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, mas lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
Enfóquese en la frase: "… pero lo que tengo, te doy."
Pregunte:
•
¿Qué tenía Pedro para dar?
•
¿Qué tienes tu para ofrecer a los demás?
•
¿Alguna vez has sentido como si no tuvieras nada que ofrecer? ¿Qué crees que el Espíritu Santo podría querer hacer a través de usted de todos modos?
Mencione:
Pedro extendió su mano y ayudó al hombre a ponerse de pie. Ese momento nos dice algo importante: la fe no son solo palabras. Cuando el Espíritu Santo se mueve, también somos llamados a actuar.
A veces las personas a nuestro alrededor necesitan más que palabras de ánimo, necesitan que nos presentemos, que los alcancemos y que caminemos junto a ellos.
7
Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;
8
y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.
Enfóquese en la frase: "Tomándolo por la mano derecha, lo levantó."
Pregunte:
•
Aunque Dios hizo la sanidad, Pedro aún extendió su mano. ¿Qué nos enseña eso?
•
¿Cómo podría verse el extender tu mano a alguien esta semana?
Mencione:
Este pudo haber sido el momento de Pedro. Todos lo estaban mirando, asombrados. Pudo haber aprovechado el momento para enfocarse en sí mismo, pero no lo hizo. Usó la oportunidad para señalar a Jesús.
Cuando entramos en la vida de alguien por medio del poder del Espíritu Santo, nunca se trata de hacernos ver bien. Siempre se trata de dar a conocer a Jesús.
12
Y viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a este?
13
El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad.
14
Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida,
15
y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.
16
Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.
Enfóquese en la frase: "¿Por qué nos miran como si por nuestro propio poder...?"
Pregunte:
•
¿Cómo deja claro Pedro que la sanidad vino a través de Jesús?
•
¿Qué podemos aprender de cómo Pedro usó este momento para dar testimonio?
•
¿Cómo se conecta esto con Hechos 1:8: "Recibirán poder… y serán mis testigos"?